¿Cuanto dura el amor?
por Kirdel
“Estaba seguro que apretando los dientes se marcharían todas las ideas imprecisas que rodaban mi cabeza, una y otra vez vapuleado por la incertidumbre y el pesar de tener un corazón roto, de simplemente cuestionarme todo, eran fantasmas que me emboscaban en la oscuridad de un invierno gélido e invasor”
Muchas veces intenté olvidarme de aquella mujer, para siempre, como queriendo borrar lo imborrable, hacer como si no hubiera pasado nada, vivir y dejar que pasara el tiempo, ese que dicen que lo cura todo, y fue en ese momento que esta pregunta comenzó a rodearme, tiempo…. cuanto dura el amor? ¿Cuando se extingue lo que yo mismo soy?. No podemos negar que estar enamorado es un estado catatónico de las decisiones, de las mas importunas acciones, es estar ciego para ver con razonamiento, ese que nos permite escoger un atajo para no sufrir, pero no. El tiempo no lo cura todo, no al menos en mi, no cura ese sentimiento, eso de verse en las vitrinas, de mirar unas manos entrelazadas, ni de pensar en cada atardecer, que los días se van sin llevarse el peso de tener que olvidar.
Pero estar enamorado es también sembrar una semilla infatigable, porque no se cansa de crecer, de aumentar, es como una bodega interminable, la gasolina incombustible, es la materia mas esquiva de cualquier investigador, este amor tan humano, tan divino, tan sensible y tan mortífero. Las vigilias de la madrugada nunca me reportaron alivio, tampoco escribir sin importando a quien se sintiera identificado, cuando el mas damnificado era yo sin darme cuenta, y a pesar de que el tiempo añejó mi piel, aun veo a esa figura caminando a mi alrededor, riéndose de mi soledad o de un día nublado, y a pesar de que ya no me lea, y aunque tampoco la sienta como alguna parte de mi, se va y se cierra un largo circulo incuestionable, algo dentro de mi, pero la sonrisa de avanzar, es el premio a la comprensión de que ya he logrado crecer, y creer que una vez mas que sea lo que pase, seré testigo de mis propios intentos, y no podemos evitarlos sin estrellarnos, ese es el vuelo sin retorno, esa es la oración del ruego que he escuchado mas de una vez, de estar rodeado y solitario a la vez.
Yo no me atrevería a darle plazos a los milenios de experiencia de la humanidad, no es fácil, porque las respuestas ni nosotros las esperamos, pero tengo la certeza de una verdad, el amor existe, es de verdad, y quien lo vive sabe que aunque se quiera arrancar de el, es perenne, a pesar de los cambios de estación, a pesar de que a veces el invierno se adelanta, y con solo una lluvia nos arranca las hojas, aquellas que amamos, las que nos aferramos como si fueran las únicas, sin pensar… que todo vuelve a florecer.
El amor dura lo que respiremos, porque hasta en la ultima luz que veamos, nos apagamos amando y queriendo.